EL CDG Y TÍTERES DE KUKAS OFRECEN EL SÁBADO EN CEDEIRA “EL CARTERO DE XIMARAOS” PARA EL PÚBLICO FAMILIAR
El Auditorio de Cedeira tiene en cartel para el próximo sábado una función para el público familiar, “El cartero de Ximaraos”, espectáculo del Centro Dramático Galego en coproducción con Títeres de Kukas. La pieza está basada en un cuento del cedeirés Carlos Labraña, que ganó el XIII Premio Manuel María de Literatura Dramática y que habla del valor de la memoria, de la fuerza de los recuerdos y, sobre todo, de la necesidad de cultivar los afectos entre generaciones. La representación será a las 20.00h y las entradas estarán a la venta al precio de 2,5€ desde una hora antes.
“El cartero de Ximaraos” trata de la relación entre un abuelo, antiguo cartero de la villa de Ximaraos, y su nieto, que descubre en la saca del abuelo un tesoro de cartas olvidadas. Es una pieza que habla de la enfermedad de Alzhéimer con sensibilidad, inteligencia y respeto, convirtiéndose en un ejemplo de como el teatro puede ser al tiempo herramienta pedagógica, arte comprometido y espacio/espacío de encuentro. La historia está tejida con un lenguaje próximo e imaginativo, que permite a los niños y niñas conectar emocionalmente con el conflicto sin caer en dramatismos innecesarios.
A través de la figura del cartero —símbolo de la comunicación, del hilo que une tiempos y personas—, la obra propone un relato donde se ponen en valor la escucha, la paciencia, el cuidado de los mayores y el poder de las historias compartidas. En un tiempo marcado por la velocidad y la fragmentación, “El cartero de Ximaraos” reivindica la importancia de la presencia, de la conversación y del recuerdo como puentes que nos mantienen unidos.
Esta propuesta también destaca por su valor como herramienta emocional para trabajar con las crianzas sentimientos como la tristeza, el apego, el miedo a la pérdida o la confusión que produce ver cambiar a las personas que queremos. El teatro se convierte aquí en un espacio seguro desde el que abordar estas cuestiones sin tabúes, favoreciendo una educación emocional que muchas veces queda olvidada en las dinámicas escolares o familiares. Al mismo tiempo, la obra refuerza la relación intergeneracional, poniendo en primero plano la riqueza de los vínculos entre infancia y vejez, y descartando visiones estigmatizantes de la dolencia o de la edad